En No más hijos rehenes Chile, creemos con firmeza que el mejor programa de revinculación es permitir que los niños sean felices, sin obstáculos, sin interferencias, y sin ser usados como instrumentos de poder o venganza.
Cada día escuchamos la historia repetida de cientos de padres injustamente separados de sus hijos, víctimas de una violencia judicial solapada, disfrazada de burocracia. Padres que no han cometido ningún delito, que no presentan ningún riesgo para sus hijos, pero que son excluidos arbitrariamente de la vida de quienes más aman.
¿Dónde queda el bien superior del niño?
Se habla constantemente del “interés superior del niño”, pero parece que ese principio se olvida cuando se trata de proteger el derecho del niño a mantener una relación sana, estable y amorosa con su padre.
En la práctica, el sistema judicial y sus organismos auxiliares —OPD, DAM, AFT, ATF, PRM— parecen estar más enfocados en sostener una estructura de prejuicios, intereses económicos y prácticas arcaicas, que en asegurar el bienestar real de los niños. Se presupone que la madre siempre tiene la razón, que el padre es incapaz, y que la figura paterna es fácilmente reemplazable. Esto no solo es falso, sino profundamente dañino.
Programas que desvinculan, no que reparan
Los llamados “programas de revinculación” muchas veces se transforman en mecanismos de control y castigo, que estigmatizan al padre y reducen el vínculo padre-hijo a visitas esporádicas, observadas, rígidas y frías. En lugar de sanar, estos espacios terminan erosionando aún más la relación natural entre padre e hijo, convirtiendo cada encuentro en una prueba, no en un momento de afecto.
Lo que muchos niños realmente necesitan es estar con su padre en libertad, sin supervisión innecesaria, sin la mirada crítica o amenazante de quienes quieren controlar esa relación. Necesitan abrazarlo, reír con él, hablar con confianza, construir recuerdos. Necesitan ser hijos, no rehenes.
Los derechos de los niños están siendo vulnerados
La Convención sobre los Derechos del Niño, tratado internacional ratificado por Chile, establece claramente que los niños tienen derecho a conocer, mantener y desarrollar vínculos con ambos padres, incluso si no viven juntos.
Te compartimos algunos de los artículos que fundamentan este derecho:
🔹 Artículo 7:
“El niño será inscrito inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos.”
🔹 Artículo 8:
“Los Estados Partes se comprometen a respetar el derecho del niño a preservar su identidad, incluida la nacionalidad, el nombre y las relaciones familiares, de conformidad con la ley sin injerencias ilícitas.”
🔹 Artículo 9:
“[…] Los Estados Partes respetarán el derecho del niño que esté separado de uno o de ambos padres a mantener relaciones personales y contacto directo con ambos padres de modo regular, salvo si ello es contrario al interés superior del niño.”
Estos principios no son negociables. No se trata de preferencias ni de caprichos. Se trata de derechos humanos fundamentales. Y estos derechos no están siendo respetados cuando un padre es borrado de la vida de su hijo sin razón ni justicia.
Basta de prejuicios, basta de burocracia: devolvamos la infancia a los niños
La lucha de tantos padres por el derecho a estar presentes en la vida de sus hijos no es egoísta. Es una lucha por la salud emocional de los niños, por su equilibrio, por su derecho a una identidad completa.
Desde No más hijos rehenes Chile, exigimos un cambio profundo en el sistema. Exigimos que se escuche a los niños, que se respete su derecho a tener un padre activo, amoroso y presente.
La defensoría de la niñez habla en sus redes sociales que «Visibilizar las realidades de los NNA, es clave para asegurar sus derechos», sin embargo los miles de niños que son apartados arbitrariamente de sus padres y familia paterna son invisibilizados por esta «defensoría», la cual tiene a los miles de niños, padres, hermanos, abuelos desvinculados, como ciudadanos de segunda categoría.
Porque los niños no deberían necesitar permiso para amar a su papá. No más hijos rehenes!