Los hombres también son víctimas de VIF, de hecho, más del 90% de los padres que recurren a nosotros o contratan nuestros servicios han sido víctimas de VIF , aunque a menudo se pasa por alto debido a estigmas sociales, prejuicios y tenemos que decirlo, muchos padres han recibido burlas incluso de @carabdechile al momento de querer denunciar a su agresora.
Algunos tipos de violencia que pueden sufrir incluyen:
Violencia física: Golpes, empujones, patadas o el uso de objetos para agredir al hombre. Es una de las formas más evidentes de maltrato.
Violencia psicológica: Se manifiesta en humillaciones, amenazas, manipulación y control emocional, que afectan la autoestima y la salud mental del hombre. Es difícil de detectar, pero igualmente devastadora.
Violencia económica: Implica el control de los recursos financieros, limitando el acceso del hombre al dinero o a la toma de decisiones económicas dentro de la familia, generando dependencia.
Violencia sexual: Aunque menos visibilizada, algunos hombres pueden ser forzados a mantener relaciones sexuales en contra de su voluntad, o se les imponen prácticas sexuales no deseadas.
Violencia verbal: Insultos, gritos y lenguaje degradante que busca humillar, intimidar o menospreciar al hombre, dañando su bienestar emocional.
Violencia social: Aislamiento social, privando al hombre de sus relaciones con amigos y familiares, lo que afecta su red de apoyo.
Violencia de control: Implica la vigilancia constante, la restricción de actividades y decisiones, controlando la vida cotidiana del hombre para someterlo a una dinámica de poder.
La mayoría de los hombres que son víctimas de violencia intrafamiliar, ni siquiera son conscientes que son víctimas de violencia, pues muchas situaciones de las enumeradas se consideran «normales».
Lo peor de todo es que muchas veces el hombre víctima de violencia intrafamiliar, termina siendo él denunciado y el sistema judicial chileno secuestrado por la ideología, le impone todo tipo de apremios sin ninguna prueba, solo por el testimonio de la supuesta «víctima», que no es más que una narcisista que manipula e instrumentaliza el poder judicial para su beneficio.